viernes, 15 de julio de 2011

El corazón perfecto


Hay quienes tienen un corazón perfecto... Y todavía lo presumen como si fuera una gracia.
Un día un joven se situó en el centro de un poblado y proclamó que él poseía el corazón más hermoso de toda la comarca.
Una gran multitud se congregó a su alrededor y todos admiraron y confirmaron que su corazón era perfecto, pues no se observaban en él ni máculas ni rasguños.
Sí, coincidieron todos que era el corazón más hermoso que hubieran visto.
Al verse admirado, el joven se sintió aún más orgulloso, y con mayor fervor aseguró poseer el corazón más hermoso de todo el vasto lugar.
De pronto, un anciano se acercó y dijo: "Porqué dices eso, si tu corazón no es ni tan aproximadamente hermoso como el mío?"
Sorprendidos, la multitud y el joven miraron el corazón del viejo y vieron que, si bien latía vigorosamente, estaba cubierto de cicatrices y hasta había zonas donde faltaban trozos, y éstos habían sido reemplazados por otros que no encajaban perfectamente en el lugar, pues se veían bordes irregulares en su alrededor.
Es más; había lugares con huecos, donde faltaban trozos profundos. La mirada de la gente se sobrecogió - ¿Cómo puede él decir que su corazón es más hermoso?, pensaron.
El joven contempló el corazón del anciano y, al ver su estado desgarbado, se echó a reír.
"Debes estar bromeando," dijo. "Compara tu corazón con el mío... El mío es perfecto. En cambio el tuyo es un conjunto de cicatrices y dolor."
"Es cierto," dijo el anciano, "tu corazón luce perfecto, pero yo jamás me involucraría contigo... Mira, cada cicatriz representa una persona a la cual entregué todo mi amor. Arranqué trozos de mi corazón para entregárselos a cada uno de aquellos que he amado. Muchos, a su vez, me han obsequiado un trozo del suyo, que he colocado en el lugar que quedó abierto. Como las piezas no eran iguales, quedaron los bordes -por los cuales me alegro- porque al poseerlos me recuerdan el amor que hemos compartido."
"Hubo oportunidades en las cuales entregué un trozo de mi corazón a alguien, pero esa persona no me ofreció a cambio un poco del suyo. De ahí quedaron los huecos -dar amor es arriesgar- pero a pesar del dolor que esas heridas me producen al haber quedado abiertas, me recuerdan que los sigo amando y alimentan la esperanza que, algún día, tal vez regresen y llenen el vacío que han dejado en mi corazón."
"Comprendes ahora lo que es verdaderamente hermoso?"
El joven permaneció en silencio. Las lágrimas corrían por sus mejillas. Se acercó al anciano, arrancó un trozo de su hermoso y joven corazón y se lo ofreció. El anciano lo recibió y lo colocó en su corazón; luego, a su vez, arrancó un trozo del suyo, ya viejo y maltrecho, y con el tapó la herida abierta del joven.
La pieza se amoldó, pero no a la perfección. Al no haber sido idénticos los trozos, se notaban los bordes.
El joven miró su corazón, que ya no era perfecto, pero lucía mucho más hermoso que antes, porque el amor del anciano fluía en su interior.

martes, 12 de julio de 2011

Cuando te enamoras....

Cuando te enamoras de alguien, sueles arreglarte mucho mas de lo común.
Cuando te enamoras sueles ver todo color rosa , aunque este gris.
Cuando te enamoras de alguien, todas las noches sueñas con ese alguien.
Cuando te enamoras, te entran una ganas de saber de el, si no es tan accesible.
Cuando te enamoras, te emocionada verlo, y si no va, como que si no hay vida.
Cuando te enamoras, no ves sus defectos, o no por completo.
Cuando te enamoras, las mariposas viven en tu panza todo ese tiempo
Cuando te enamoras, no piensas en otro chico si no en ese..
Cuando te enamoras, puedes que cambies tu forma de ser.
Cuando te enamoras, puedes parecer otra personas, por las cosas que haces y que jamas hubieses hecho.
Cuando te enamoras, las sonrisas son mas comunes en tu vida.................... ENAMORATE Y SE FELIZ !!!!!!!!!!!!!

viernes, 8 de julio de 2011

La tienda

Tiempo atrás caminaba por el sendero de la vida y encontré un letrero que decía "LA TIENDA". Me acerqué a la puerta y la misma se abrió lentamente.
Cuando me di cuenta, ya estaba adentro.
Vi muchos ángeles parados por todas partes. Uno de ellos me entregó una canasta y me dijo:
"Elige tranquilo, todo lo que un buen hijo de Dios necesita se encuentra en esta tienda".
Primero compré paciencia. Luego, vi que el amor estaba en la misma fila y también lo tomé. Más abajo había comprensión, que siempre se necesita. Compré dos cajas de sabiduría y dos bolsas de fe. Me llamó mucho la atención el empaque del perdón y decidí llevar seis o siete de ellos.
En otros estantes me detuve a comprar fuerza y coraje para ayudarme en esta carrera de la vida. Cuando ya tenía la canasta casi llena, recordé que necesitaba un poco de gracias. Tampoco me podía olvidar de la salvación que ese día la ofrecían gratis.
Caminé hasta la caja para pagar mi cuenta pues creí que ya tenía todo lo que necesitaba.
Al lado de la caja vi la oración y la puse en un rincón de mi canasta, pues sabía que apenas dejara el lugar la iba a utilizar. La paz y la felicidad estaban en los estantes pequeños y tomé también un envase de cada una.
La alegría colgaba del techo y arranqué una para mí.
Llegué al cajero y le pregunté ¿Cuánto le debo?
Con una amplia sonrisa, él me contestó:
"El Señor ya pagó tu cuenta... hace mucho, mucho tiempo".
Creo que el Señor, al salir nosotros de "La Tienda" (su Sagrado) espera de nuestra parte el agradecimiento, la alegría en el vivir cotidiano, llenos de esperanza y solidarios en el amor fraterno.