sábado, 27 de agosto de 2011

La vida es una cajita de sorpresas

cajiaregaloLa historia dice que hace algún tiempo un hombre castigó a su hija de 5 años de edad por desperdiciar un rollo de papel dorado para envolver que era muy caro. El dinero estaba escaso y él se enojó aun más cuando la niña pegó el papel dorado para decorar un caja y ponerla debajo del árbol de Navidad. Sin embargo, la niñita le trajo la caja de regalo a su padre la mañana siguiente y le dijo: "Esto es para ti, papito".

El padre estaba avergonzado por su anterior reacción exagerada, pero su enojo apareció de nuevo cuando encontró que la caja estaba vacía.

Le habló a su hija de una manera recia: "¿No sabes, jovencita, que cuando das un regalo a alguien, se supone que debe haber algo dentro del paquete?".

La niñita lo miró con lágrimas en sus ojos y le dijo: "Oh, papito, no está vacía. Le puse besitos hasta que se llenó"...

El padre estaba deshecho. Cayó de rodillas y abrazó a su pequeña hija, y le rogó que lo perdonara por su enojo innecesario.

Un accidente le quitó la vida a la niña solo un poco tiempo después, y se dice que el papá conservó la caja dorada junto a su cama por todos los años que le quedaron de vida. Y cuando él estaba desanimado o enfrentaba problemas difíciles, abría la caja y tomaba un beso imaginario y recordaba el amor que la niña había puesto ahí.

jueves, 18 de agosto de 2011

La felicidad

Nos convencemos a nosotros mismos de que la vida va a ser mejor después que nos casemos, después que tengamos un bebé, y después que llegue el otro.

Luego, nos sentimos frustrados de que los hijos están todavía muy pequeños, y pensamos que nos vamos a sentir mejor cuando estos crezcan.

Pero después, nos sentimos mal cuando están en la difícil etapa de la adolescencia. Y seguramente nos vamos a sentir contentos cuando pasen esta etapa.

O, nos decimos que vamos a sentirnos contentos cuando nuestra pareja cumpla nuestras expectativas, cuando tengamos un bonito automóvil nuevo, cuando podamos tomar unas buenas vacaciones, o cuando nos jubilemos.

La verdad es, que no hay mejor tiempo para ser feliz que ahora mismo. Y si no es ahora ¿entonces cuándo?. Tu vida va estar siempre llena de retos y dificultades. Lo mejor es admitir esto por ti mismo, y decidirte a ser feliz de todas maneras.

Una de mis citas favoritas de Alfredo D. Souza es: "Por largo tiempo, me pareció que la vida estaba a punto de empezar, la verdadera vida. Pero siempre había algún obstáculo en el camino, algo por lo que debía pasar primero, algún asunto inconcluso, tiempo que debía dejar pasar, o una deuda que debía pagar. Ahí empezaba la vida. Al final comprendí que estos obstáculos fueron mi vida.

Esta perspectiva me ayudó a ver que no existe un camino hacia la felicidad. La felicidad es el camino. Así que, atesora cada momento que tienes, y atesóralo porque lo estás compartiendo con alguien lo suficientemente especial para que estar con él, o ella... y recuerda que el tiempo no espera a nadie.

Deja de esperar a terminar tus estudios, o a que regreses a la escuela.

Deja de esperar a perder unos kilos, o a aumentar otros kilos más.

No esperes a tener hijos, o a que los que ya tienes se vayan de la casa.

Deja de esperar a que trabajes, o a que te jubiles, para poder ser feliz.

No esperes a casarte, o a divorciarte para tener la felicidad.

No esperes hasta la noche del viernes, ni el sábado por la mañana.

No esperes a comprar un carro o una casa nueva, o a que acabes de pagar tu carro y tu casa.

No esperes a la primavera, ni al verano, ni al otoño, ni al invierno.

No esperes que la felicidad llegue cuando estés bien económicamente, o en la siguiente quincena.

No esperes a que toquen tu canción, o a que te tomes un trago.

No esperes a terminar de llorar.

No esperes morir, ni volver a nacer para decidirte, por fin, que no hay mejor tiempo para ser feliz, que ahora mismo.

LA FELICIDAD ES UN VIAJE, Y NO UNA META.

jueves, 11 de agosto de 2011

Problema

El Gran Maestro y el Guardián se dividían la administración de un Monasterio Zen.

Cierto día, el Guardián murió y fue preciso substituirlo.

El Gran Maestro reunió a todos los discípulos para escoger quién tendría la honra de trabajar directamente a su lado.

Voy a presentarles un problema, dijo el Gran Maestro, y aquél que lo resuelva primero, será el nuevo guardián del Templo.

Terminado su corto discurso, colocó un banquillo en el centro de la sala; encima estaba un florero de porcelana seguramente carísimo, con una rosa roja que lo decoraba.

Éste es el problema, dice el Gran Maestro; - resuélvanlo -.

Los discípulos contemplaron perplejos el "problema", por lo que veían los diseños sofisticados y raros de la porcelana, la frescura y la elegancia de la flor.

¿Qué representaba aquello? ¿Qué hacer? ¿Cuál sería el enigma?

Pasó el tiempo sin que nadie atinase a hacer nada salvo contemplar el "problema", hasta que uno de los discípulos se levantó, miró al Maestro y a los alumnos, caminó resolutamente hasta el florero y lo tiró al suelo, destruyéndolo.

- ¡Al fin alguien que lo hizo! - exclamó el Gran Maestro - ¡Empezaba a dudar de la formación que les hemos dado en todos estos años!.

Usted es el nuevo guardián. Al volver a su lugar el alumno, el Gran Maestro explicó: - Yo fui bien claro: dije que ustedes estaban delante de un "problema". No importa cuán bello y fascinante sea un problema, tiene que ser eliminado.

Un problema es un problema; puede ser un florero de porcelana muy caro, un lindo amor que ya no tiene sentido, un camino que precisa ser abandonado, por más que insistimos en recorrerlo porque nos trae confort... "Solo existe una manera de lidiar con un problema": atacándolo de frente.

En esas horas, no se puede ser tentado por el lado fascinante que cualquier conflicto acarrea consigo.

Recuerda que un problema, es un problema. No tiene caso tratar de "acomodarlo" y darle vueltas, si al fin y al cabo ya no es otra cosa más que "UN PROBLEMA".

Déjalo, hazlo a un lado y continúa disfrutando de lo hermoso y lo que vale la pena en la vida.

¡No huyas de él... acaba con él!.

viernes, 5 de agosto de 2011

Recuerda siempre esto

William Shakespeare decía:
Yo
siempre me siento Feliz, sabes por qué?Porque no espero nada de nadie; esperar
siempre duele; La vida es corta, por eso ama la vida, Se feliz y siempre sonríe,
Sólo vive para ti y recuerda: Antes de Hablar, Escucha; Antes de Escribir,
Piensa; Antes de Herir, Siente; Antes de Odiar,Ama; Antes de Rendirte,
...Intenta!!!; Antes de Morir, VIVE!!!.

jueves, 4 de agosto de 2011

Crecer

ninioMuchas veces en la vida pasamos por momentos difíciles en los que tenemos que decidir sobre los nuevos caminos a tomar.

A veces el júbilo nos invade ya que la ruta tomada nos demuestra el acierto, y eso se llama crecer.

Otras veces nos desanimamos antes de reemprender nuestra meta, y eso también se llama crecer.

Crecer, una palabra tan común pero tan significativa a la vez, tan llena de vida; definitivamente es un término al que, en particular, tengo muy presente y valoro entrañablemente.

A veces la parálisis nos invade, desarmados completamente caemos en la tristeza, la desilusión, el desgano; sentimos la horrible sensación de no poder hacer nada bien, tomamos caminos de fácil acceso que a ningún lado nos conducen; nos invade la soledad y ocupamos el vacío con gente vacía y el resultado es una lista interminable de momentos más vacíos aún.

El dolor se esconde detrás de una imagen impuesta cargada de elementos superfluos que no hacen mas que alejarnos de nosotros mismos.

Hacia la felicidad el camino parece estar lleno de pantanos y grietas infinitos, en esos momentos no podemos ver que ser feliz está en nuestro propio ser, por el solo hecho de existir.

El tiempo oficial pasa pero nos es indiferente, el tiempo real nos encuentra sumergidos y cansados, pero tarde o temprano, desde lo mas profundo de nuestra existencia surge una luz, que al principio es pequeña, creo yo que es nuestro instinto de supervivencia más el amor por la vida y por nuestra vida que hace que lentamente nos reubiquemos en el camino correcto, el del amor.

A veces necesitamos pasar por momentos muy duros, cometemos errores, evadimos los problemas y nos disfrazamos de algo que no somos hasta reencontrarnos con nuestros valores, en lo que a mi respecta, el valor de las pequeñas cosas, aquellas situaciones y cosas cotidianas y sencillas que son maravillosas.

A veces necesitamos pasar por momentos tan duros, pero superarlos es también crecer.

La felicidad es un don que poseemos todos, pero cultivarla y compartirla es un hermoso trabajo que implica esfuerzo, dedicación y tiempo, pero por sobre todas las cosas amor, el sentimiento más hermoso.

Y poder amar también es crecer.